Para conocer a María hay que trasladarse a muchos, muchísimos años atrás, al comienzo de la Historia.
Cuando el Padre Dios hizo el primer hombre le llamó Adán. A la primera mujer le dió el nombre de Eva. Adán y Eva son nuestros antepasados más antiguos; a ellos Dios les propuso un plan.
Si dos personas hacen un plan, para ayudarse y ser felices, seguro que entre ellas el cariño será cada vez más grande y los lazos de amistad se extenderán hasta las propias familias.
Pero si una no cumple el plan, se romperá la amistad que les unía y, también, las buenas relaciones que había entre las dos familias. Adán y Eva no cumplieron el plan que Dios les había propuesto. Dijeron NO a Dios. Por esta desobediencia dejaron de ser amigos de Dios, ellos y todos sus descendientes. Las flores que el Padre Dios hizo nunca han dejado de ser bellas. Pero después de la desobediencia, Adán y Eva descubrieron que habían perdido su belleza, la que tenían al principio.
Como habían roto la relación con Dios les faltaba la Vida. Porque igual que las plantas se mueren si no tienen agua y sol, los hombres necesitamos la Vida de Dios para no morir. Dios es nuestro Padre y, a pesar de aquella desobediencia, nunca ha dejado de amarnos. Siempre ha querido que, como hijos, participemos de todas sus riquezas, darnos vida y comunicarnos todos sus crecretos.
Pero, ¿Qué hacer si se habían roto los lazos de amistad? ¿Cómo tendernos una mano para unir la distancia que nos separaba?. Al Padre Dios, que es infinitamente sabio y lo puede todo, se le ocurrió una manera: Enviará a su Hijo al mundo, y Jesús haría de nuevo las paces entre Dios y los hombres. Pero el Padre Dios pensó algo más: le daré una madre maravillosa. Y dios creó a María, una mujer con toda la belleza original. Una nueva Eva, sin el pecado de nuestros primeros padres. Por eso la llamamos Inmaculada que significa: sin mancha.
También, por eso, cuando cantamos a María decimos que es "El orgullo de nuestra raza": en ella todo es hermoso. Es la LLENA DE GRACIA, así la llamó el ángel Gabriel. Si alguna vez has echado agua en un vaso, verás que cuando está lleno fácilmente rebosa. Decir que María es la "Llena de Gracia", es decir que María está rebosante de Dios. Todo en María demuestra que el amor que Dios nos tiene a sus hijos es .... ¡sin medida!.


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