Cuántas veces no he escuchado: no vayas atolondrada en la calle sin darte cuenta de la gente que te rodea.
Aunque parezca mentira, también en la calle me acompaña Jesús, un amigo que nunca me falla y que de vez en cuando tengo que decirle una palabra.
Antes de salir de casa, debo acordarme de rezar, de decirle aunque sea éstas líneas:
Amigo Jesús, dirige mis pasos por el camiho del bien y que la compañia de mis amigos sea siempre buena. AMÉN
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