Desde pequeña, mi mami me enseñó a limpiar y asear mi cuerpo, mis vestidos, porque el arreglo exterior me ayudaba a tener limpio mi corazón. Con el tiempo he comprendido que un cuerpo limpio es como una flor que adorna la creación del Padre Dios. Es por ésto que comparto una oración que puedes decir antes de darte una ducha.
Padre Dios, tus manos me hicieron y me formaron;
que nunca estropee yo la obra que tú has realizado.
Limpia hasta las manchas más pequeñas
para que aparezca a tus ojos más blancos que la nieve.
AMÉN
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario