Lo primero que hago al entrar en la casa de un amigo, es saludarle dándole un beso.
Cuando entres a la casa de Jesús, para saludarlo, busca donde está el sagrario: allí está el Amigo.
Yo creo, amigo Jesús, que estás ahí en el sagrario.
Tú antes de morir nos has dicho que, ese Pan blanco, es tu Cuerpo.
Yo te quiero y deseo que vivas dentro de mí:
¡Ven a mi corazón!
Yo te abrazo, no te alejes de mí.
Amén.


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